Qué son
No todos los umbrales nacen del dolor
Hay cambios que llegan como maduración natural. Cuando un hijo se va, cuando el cuerpo cambia, cuando una etapa se completa, cuando una decisión pide ser asumida o cuando algo importante deja de tener el lugar que tuvo.
Estos acompañamientos están pensados para reconocer y atravesar esos momentos con más conciencia, sin dramatizarlos ni forzarlos. A veces basta con nombrar lo que se está cerrando y dar lugar a lo nuevo para que el tránsito se ordene.
Pueden realizarse de forma individual o en pareja, cuando el cambio afecta al vínculo y necesita ser mirado conjuntamente. Si es necesario, se acompaña con un gesto simbólico sencillo que ayude a asentar lo vivido.
Cuándo NO tiene sentido
No tiene sentido para personas curiosas ni para quien busca probar “a ver qué pasa”.
Tampoco cuando:
Los umbrales positivos no se inventan, se acompañan cuando la vida ya está pidiendo paso y se quiere hacer con cuidado.



