El duelo es un proceso natural que aparece cuando algo importante se pierde o cambia de forma irreversible.

No siempre es por una muerte, también puede llegar tras una separación, una enfermedad, un derrumbe vital o la pérdida de una identidad conocida.

Acompaño procesos de duelo ofreciendo un espacio donde el dolor puede existir sin ser corregido, sin prisa y sin exigencias de mejora. No se trata de cerrar rápido ni de “estar bien”, sino de permitir que el duelo encuentre su propio ritmo.

El acompañamiento ayuda a sostener el vacío, el desorden emocional y el cansancio que suelen aparecer, evitando que la persona se quede sola o atrapada en el proceso. Cuando es necesario, se utilizan gestos simbólicos sencillos para ayudar a integrar lo vivido y seguir adelante sin negar lo que ha sido.

No se fuerza la superación.

No se quita el dolor, no se romantiza el dolor.

Se acompaña con respeto y tiempo.

Es sostener el tránsito para que pueda vivirse sin negarlo, sin forzarlo y sin quedarse atrapado en él.

No se fuerza la superación.

No se quita el dolor, no se romantiza el dolor.

Se acompaña con respeto y tiempo.

Es sostener el tránsito para que pueda vivirse sin negarlo, sin forzarlo y sin quedarse atrapado en él.

Cómo trabajo

El acompañamiento ofrece un espacio seguro donde el dolor puede expresarse sin prisa y sin correcciones.

No se intenta “arreglar” nada ni llevar a la persona a ningún lugar concreto.

Se sostiene el proceso desde la presencia, el respeto y la escucha, atendiendo también al cuerpo, que suele cargar con gran parte del peso del duelo.

Cuando ayuda, se utilizan lenguajes simbólicos, gestos sencillos, pequeños rituales que permiten ordenar lo vivido, dar lugar a la pérdida y acompañar el reordenamiento que viene después.

Siempre con cuidado, sin abrir procesos innecesarios y con cierres claros.

Cuándo tiene sentido

Tiene sentido cuando:

  • Hay una pérdida reciente o un duelo que sigue activo con el paso del tiempo.
  • El dolor está presente y necesita un espacio donde poder mostrarse.
  • La persona siente que necesita sostén para atravesar el proceso sin sentirse sola.
  • El duelo está afectando a la vida cotidiana y pide ser acompañado con respeto.

Cuándo NO tiene sentido

No tiene sentido cuando:

  • Se busca “pasar página” rápido sin atravesar el proceso.
  • No hay disposición a sentir o a mirar el dolor.
  • Se espera una solución inmediata o una receta para estar bien.

El duelo no se fuerza ni se acelera.

Se acompaña cuando la persona está dispuesta a atravesarlo a su ritmo.

Modalidad

El acompañamiento puede realizarse online o presencial, según el momento y la necesidad de cada persona.

La modalidad principal es online, ya que permite un trabajo profundo, cuidado y plenamente eficaz, sin desplazamientos y respetando los tiempos y la energía de ambas partes. La experiencia demuestra que el trabajo se sostiene igual de bien a distancia cuando hay presencia, escucha y marco claro.

La opción presencial se valora solo cuando el proceso lo pide de forma clara o cuando la persona necesita un sostén más cercano. En esos casos, tiempo, formato y precio se acuerdan previamente, en función de las necesidades.

Duración y precio

Precio orientativo. Se atiende al caso concreto.

Sesiones de 60 minutos.

Individual: 60 €

Pareja: 90 €

En procesos especialmente delicados, el ritmo y el precio pueden adaptarse y revisarse.

El duelo no se resuelve, se atraviesa