En qué consiste
Es un acompañamiento para momentos vitales que no se aclaran en una sola sesión.
No porque sean más graves, sino porque el proceso es más largo, tiene más capas o está en movimiento continuo.
Se trata de dar espacio a lo que se va desplegando poco a poco, cambios sostenidos, transiciones, etapas de revisión o situaciones que necesitan ser miradas con continuidad para no perderse en el camino.
El acompañamiento se adapta al ritmo de la persona y se revisa de forma periódica. No se dirige el proceso ni se toman decisiones por nadie. El trabajo consiste en sostener el espacio y ayudar a no perderse en medio del tránsito.
Este acompañamiento es solo para personas dispuestas a mirar con sinceridad lo que ocurre dentro de ellas, incluso cuando resulte incómodo o duela.
Requiere apertura, responsabilidad personal y voluntad de entrar en las capas profundas de la propia experiencia.
No se trata de hacerlo “bien” ni de tener respuestas claras de antemano, sino de estar dispuesto a no engañarse y a sostener lo que aparece.
Cuándo NO tiene sentido este acompañamiento
Este acompañamiento no es adecuado si:



